El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de vida, la inflación, el precio del pan, del colectivo, tren o subte, el precio de la ropa y de los remedios dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan ignorante que se enorgullece de si mismo y dice que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la miseria, la desocupación, la exclusión social, los chicos de la calle, las villas miserias y el peor de todos los delincuentes que es el político corrupto, felpudo genuflexo de los grandes monopolios locales, de las corporaciones multinacionales y de los paises imperialistas que oprimen al resto del mundo.